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2015, una gran batalla por ganar

2015, una gran batalla por ganar

A veces sentimos que el juego de la vida está cerrado, y que nosotros poco, o nada, podemos que hacer al respecto. Solo somos un peón insignificante en un tablero donde las piezas verdaderamente importantes ya están repartidas de antemano.

Pero creo que es una lectura parcial, y en lo fundamental, muy equivocada. En las clases de historia nos enseñaron que las batallas y las guerras eran las que, sobre todo, definían el rumbo del mundo. Las guerras lo que suelen cambiar es el equilibrio y el reparto de un determinado poder. Pero la fuerza que verdaderamente cambia el mundo es mucho más silenciosa y pacífica; aunque tremendamente persistente; me refiero a la cultura, al conocimiento.

El mundo realmente ha cambiado por la invención de la rueda, de la imprenta, de la radio, de internet, por el descubrimiento de la gravedad, por la teoría de la relatividad; y está cambiando actualmente por la inteligencia artificial, entre otras muchas cosas.

Así hoy, 26 de diciembre de 2014, en un día frío y soleado en Madrid, al mirar hacia abajo podemos contemplar cuanto hemos escalado de la montaña que nos acerca al infinito. Y es cierto que muy cerca de nuestros pies siempre hay un abismo. Pero parece difícil escalar una montaña tan alta sin bordear el abismo; y caer a veces en él, para tener que levantarse y volver a escalar pacientemente.

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La revolución digital ha logrado algo fascinante; el conocimiento y la cultura se replican indefinidamente sin apenas coste, y así escapan a las reglas de un mercado que prefería tratarlo como un privilegio con un alto valor añadido.

La inmensa mayoría de nosotros no podemos tener una casa de tres plantas en una urbanización privada, ni podemos viajar a las Seychelles regularmente o comer langosta cada fin de semana. Sin embargo, tenemos al alcance de nuestra mano más conocimiento del que seriamos capaces de procesar en 100 vidas; y la posibilidad de participar, e incluso fomentar fácilmente, cualquier tipo de experiencia cultural donde la moneda de cambio no tiene que ser forzosamente el dinero.

La cultura nos cambia, nos da más poderes, muchos de ellos auténticos superpoderes. Todos los absolutismos, sean de derechas, izquierdas, nacionalistas o religiosos, suelen tener en común el desprecio (el miedo) a la cultura. Incluso en las democracias, demasiadas veces, solo interesa como un carril estrecho de sentido único. Cuando el gran poder del conocimiento es justo el contrario; el de bordear límites y derribar muros para tender puentes.

En 2015, y siempre, podemos ganar la batalla de la cultura, el triunfo está al alcance de nuestra mano; las armas se encuentran en internet, en la calle, en las bibliotecas, en los centros cívicos, en los laboratorios, en los bares, en las salas de concierto, por supuesto en las aulas,… y en esa batalla vamos a ganar aliados fascinantes; además de crecer y disfrutar.

La universalización del acceso al conocimiento está cambiando el mundo a velocidades insospechadas; poniendo ante nuestros ojos la evidencia de que en el gran juego de la vida la página siguiente siempre está por escribir.

El crowdfunding y la economía colaborativa, entre otros muchos movimientos con inercias imparables, muestran que incluso el todopoderoso mercado es solo un gigante con pies de barro; que cada uno de nosotros con nuestro tiempo, con nuestra pasión, y también con nuestro dinero (aunque sea poco) podemos redefinir las reglas del juego para sentirnos más a gusto.

Desde Artevia os invitamos a disfrutar de la cultura y del conocimiento a manos llenas; sin límites internos y cuestionando todos los externos. Derribando prejuicios, hackeando la realidad y apostando muy fuerte al juego de vivir; tenemos mejores bazas que nunca. ¡Feliz 2015 a todos!