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El marketing será como el sexo, solo pagarán los perdedores

El marketing será como el sexo

Un gurú americano llamado Jon Bond dice, “el marketing en el futuro será como el sexo, solo pagarán los perdedores”.  En Artevia pensamos que este frase tiene su punto de provocación, aunque un estudio reciente de Ogilvy nos ha hecho pensar que el amigo Bond igual termina por tener razón.

Artevía :: Storytelling

La conclusión más importante del estudio es que Facebook está reduciendo el alcance orgánico del contenido que publican las marcas. El descenso es del 50% desde octubre hasta la fecha, y la bajada prosigue sin freno aparente.

Esto ha provocado infinidad de reacciones, la mayoría son beligerantes y vienen desde la trinchera del marketing. Algunos aluden a un deficiente modelo publicitario que provoca una mala convivencia entre el contenido de las marcas y el público. Otros recurren a argumentos más cuestionables,  como que Facebook está perdiendo su carácter social al truncar una relación armónica entre marcas y personas. Incluso anuncian la decrepitud de la red, en beneficio de otras como Twitter que parece que si saben interpretar ese espacio de convivencia.

Aunque a los pocos días me encuentro con un interesante post de Blanca Rochela  que señala las agresivas técnicas que utilizan algunas cadenas de TV, entre otros, para copar los trending topic en Twitter. Técnicas con las que eclipsan, y en cierto modo distorsionan, las conversaciones que de manera espontánea mantiene la gente. Todos en nuestros muros notamos la influencia de esas prácticas.
A muchos nos gustaría un Twitter más espontáneo, más fiel a la gran cantidad de intereses e inquietudes que nos mueven en cada momento. Quizás si los programas de televisión presionaran menos, a determinadas horas podría convertirse en hashtag, por ejemplo, #HacerElAmor.

Volviendo al asunto Facebook, ¿a quién perjudica que Facebook eclipse en gran medida las publicaciones de las marcas?, ¿a la gente? ¿a su carácter social?. A mi juicio está dinámica sirve para protege a la gente de la pulsión invasiva de las marcas, y lo digo como marca. Imaginad por un momento que las marcas tuviéramos mucho más abierto el grifo de los muros de la gente. Es probable que termináramos copando sus timelimes. Hasta que hartos de nosotros nos cerraran el grifo, renunciando por completo a nuestra entrañable “amistad”.

Artevía Storytelling

Además,  sabemos que hay un contenido de marca que mantiene intacto su poder de seducción en Facebook; aquél que los fans están dispuestos a compartir. Y cuando lo comparten el alcance orgánico lejos de bajar se puede llegar a multiplicar.  Aunque para que esto ocurra necesitan sentir que ese contenido también es suyo.

Independientemente de los problemas que pueda tener Facebook, el amigo Zuckerberg y sus compinches nos están diciendo una cosa muy clara, “si quieres #HacerElAmor y no eres capaz de enamorar, saca la cartera”. Y de paso nos colocan ante un estimulante reto, ya se sabe que donde se cierra una puerta se abre una ventana, como la del balcón de Julieta, hacia donde miraba Romeo en su cortejo, hasta que encontró la escalera, subió y juntos se entregaron a #HacerElAmor mientras pudieron.

Artevía :: Storytelling

La necesidad de construir marca-comunidad o una verdadera comunidad alrededor de las marca es más latente que nunca, y no solo por el asunto Facebook. Google cada vez otorga más peso en su algoritmo a lo cualitativo; y nosotros mismos, si nos olvidamos de los intereses gremiales, ¿qué preferimos? que nos enamoren o lo otro…

Hay que estructurar un auténtico relato donde el público tenga un rol protagonista, donde se sienta lo bastante identificado y recompensado como para querer caminar a nuestro lado. A día de hoy tenemos todas las herramientas, y las que faltan las podemos inventar; solo es preciso tener las ganas suficientes de #HacerElAmor. Todos los indicios nos están sugiriendo que debemos apostar por un marketing social que nos permita construir relaciones fructíferas.

Alguno puede pensar que lo ideal es el estilo Pretty Woman, yo empiezo pagando y seguro que con el tiempo terminamos encantados de habernos conocido. Puede ser, todo cuanto ocurre en una película es tan real como posible; pero también excepcional.

Los más pragmáticos entre los pragmáticos incluso pueden estar pensando; “ya, como si enamorar fuese gratis”. Y a grandes rasgos tienen razón, gratis no es.  Pero, ¿qué es mejor?, ¿#HacerElAmor después de pasar por caja en “El Conejito Travieso”?, o ¿#HacerElAmor en un hotel de Port Aventura después de lanzarnos por la montaña rusa agarrados de la mano?.

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